sábado, 25 de mayo de 2013

Jóvenes con propósito

JOVENES ESFORZADOS.


 
Dios tiene un propósito especifico para la vida de cada uno de nosotros, más allá del “propósito general” de Dios  para todos sus hijos (orar, ser amables, pacientes, santos, evangelizar, servir en la iglesia, etc.) Dios te guía y te prepara para que puedas cumplir ese propósito.
                            
La mayoría de las veces Dios no te va a decir todo de un solo, de principio a fin, sino que te va guiando paso a paso. Dios le dijo a Gedeón que iba a librar a Israel, pero no le dijo como, ni tampoco le dijo cuánto, ni cuento le iba a costar, ni cuanto iba a durar esa vitoria antes que se levantase otro enemigo. El te está llamando a algo, pero quizás no te animas a responder por qué no sabes que va a pasar.
1.    Dios te lleva paso a paso.
¡Cuánto quisiéramos que Dios nos diga todo lo que va a pasar con nuestra vida! Pero Dios no trabaja así, por que él quiere que pases por cada problema para que madurez y aprendas a vivir esta vida de la forma en que El quiere.

A medida que yo doy cada paso Dios va revelando el siguiente. En cada paso hay desafíos, unos son más fáciles que otros, pero el objetivo es que cada paso te prepara para el siguiente. No podemos saltearnos los pasos.

Por esto es que hay muchos cristianos que comienzan bien pero cuando llega cierto paso ahí se quedan el resto de su vida, y por consiguiente su vida cristiano no es muy “fructífera” que digamos. Algunos vienen con todas las pilas, pero cuando Dios les dice “tienes que perdonar ahora”, ahí se quedan por a saber cuánto tiempo; u  otro Dios le dice “deja este vicio, o este habito”; y de repente parece que a ese cristiano que venía con todas las pilas le echaron un tobo de agua helada en la cabeza.

El problema de estancarse en esos puntos cruciales de la vida es que mientras más tiempo pasas, más vas perdiendo fuerzas para tratar con el asunto. Antes traías el envión del paso anterior y estabas espiritualmente listo, pero como no quisiste, tus fuerzas empezaron a decaer, te comenzó a faltar fe, y de ahí en adelante va uno va cayendo como en picada. Yo creo que esta noche a algunos Dios los está llamando a retomar donde dejaron y volver a comenzar, no abandonar la carrera, sino a comenzar otra vez por más que sea gateando.

Una situación muy común entre los cristianos “modernos” es que el primer problema grande que tienen deciden Si me fuera a otro país todo estaría bien, este trabajo no es para mí, yo mejor me voy a otra iglesia”. Podría hablar de este toda la noche, pero te lo voy a resumir en lo siguiente. Dios no te permite saltearte los pasos, puede huir a la china o perderte en la selva africana, pero hasta que no resuelvas ese problema, jamás vas a avanzar.

jueves, 2 de mayo de 2013

Viviendo verdaderamente libres en Cristo!

VIVIENDO VERDADERAMENTE LIBRES EN CRISTO

Lucas 4:18 dice:

“El Espíritu del Señor esta sobre mi, por
cuanto me ha ungido para dar buenas
nuevas a los pobres; me ha enviado a
sanar a los quebrantados de corazón;
a pregonar libertad a los cautivos, y
vista a los ciegos; a poner en libertad
a los oprimidos; a predicar el año
agradable del Señor.”

El ministerio terrenal de Jesús, fue un ministerio caracterizado por la liberación. Todos aquellos que estaban cautivos en manos del enemigo y le buscaron fueron totalmente libres.
Cuando Cristo triunfo sobre la muerte en la cruz del calvario, se transformó en el Gran Libertador de todos aquellos que en El creyeren (Juan 3:16). Es por eso que el pasaje de Colosenses 1:12-14 dice que Dios nos rescato de las tinieblas y nos traslado al reino de su Amado Hijo Jesucristo para que viviésemos en total libertad. Nuestro Dios es un Dios de libertad y liberación.

Esa misma clase de libertad, que hemos recibido por la Gracia de Dios, el Señor quiere que la compartamos con todos aquellos que están oprimidos y cautivos. Es responsabilidad de la Iglesia de Cristo ser un canal de liberación a un mundo esclavizado y encarcelado por el pecado y la maldad.

Jesús mismo dejó un legado de liberación a sus discípulos, futuros iniciadores de la Iglesia Cristiana en el día de Pentecostés, para que se repitiera a través de las generaciones. Este mismo legado esta vigente para nosotros hoy. El les dijo en Lucas 10:19:

“He aquí os doy autoridad de hollar
serpientes y escorpiones, y sobre toda
fuerza del enemigo, y nada os dañara.”

Dios nos ha dado autoridad, como creyentes, para que nada del enemigo nos haga daño. Esta poderosa promesa es posible gracias al poder del Espíritu Santo.
A veces pensamos que autoridad es gritarle al diablo - ¡Fuera en el Nombre de Jesús! -, cuando en realidad esta autoridad no reside sólo en nuestras palabras sino el poder del Espíritu Santo que fluye a través de nuestras vidas y palabras.

Santiago 4:7 nos da la clave para poder tener autoridad espiritual sobre el enemigo. Dice:
“Someteos pues a Dios,
resistid al diablo y
huirá de vosotros.”

Note que antes de “resistir al diablo” está el someterse a Dios. Antes que la autoridad siempre viene el sometimiento a Dios y Su Palabra. Cuando me someto a Dios, automáticamente fluye la autoridad para resistir al diablo y hacer que huya. Sumisión a Dios significa e implica resistir al diablo.