jueves, 2 de mayo de 2013

Viviendo verdaderamente libres en Cristo!

VIVIENDO VERDADERAMENTE LIBRES EN CRISTO

Lucas 4:18 dice:

“El Espíritu del Señor esta sobre mi, por
cuanto me ha ungido para dar buenas
nuevas a los pobres; me ha enviado a
sanar a los quebrantados de corazón;
a pregonar libertad a los cautivos, y
vista a los ciegos; a poner en libertad
a los oprimidos; a predicar el año
agradable del Señor.”

El ministerio terrenal de Jesús, fue un ministerio caracterizado por la liberación. Todos aquellos que estaban cautivos en manos del enemigo y le buscaron fueron totalmente libres.
Cuando Cristo triunfo sobre la muerte en la cruz del calvario, se transformó en el Gran Libertador de todos aquellos que en El creyeren (Juan 3:16). Es por eso que el pasaje de Colosenses 1:12-14 dice que Dios nos rescato de las tinieblas y nos traslado al reino de su Amado Hijo Jesucristo para que viviésemos en total libertad. Nuestro Dios es un Dios de libertad y liberación.

Esa misma clase de libertad, que hemos recibido por la Gracia de Dios, el Señor quiere que la compartamos con todos aquellos que están oprimidos y cautivos. Es responsabilidad de la Iglesia de Cristo ser un canal de liberación a un mundo esclavizado y encarcelado por el pecado y la maldad.

Jesús mismo dejó un legado de liberación a sus discípulos, futuros iniciadores de la Iglesia Cristiana en el día de Pentecostés, para que se repitiera a través de las generaciones. Este mismo legado esta vigente para nosotros hoy. El les dijo en Lucas 10:19:

“He aquí os doy autoridad de hollar
serpientes y escorpiones, y sobre toda
fuerza del enemigo, y nada os dañara.”

Dios nos ha dado autoridad, como creyentes, para que nada del enemigo nos haga daño. Esta poderosa promesa es posible gracias al poder del Espíritu Santo.
A veces pensamos que autoridad es gritarle al diablo - ¡Fuera en el Nombre de Jesús! -, cuando en realidad esta autoridad no reside sólo en nuestras palabras sino el poder del Espíritu Santo que fluye a través de nuestras vidas y palabras.

Santiago 4:7 nos da la clave para poder tener autoridad espiritual sobre el enemigo. Dice:
“Someteos pues a Dios,
resistid al diablo y
huirá de vosotros.”

Note que antes de “resistir al diablo” está el someterse a Dios. Antes que la autoridad siempre viene el sometimiento a Dios y Su Palabra. Cuando me someto a Dios, automáticamente fluye la autoridad para resistir al diablo y hacer que huya. Sumisión a Dios significa e implica resistir al diablo.


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